ACOBARDADOS POR LA GUILLOTINA ESPAMOL
By: dark_soulpgm

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En Francia uno hombre y dos adolecentes son acusados de sodomia su castigo es brutal, este castigo es narrado por un estadounidense que vive la experiencia de forma unica, no se pierdan este buen relato. Este relato no es mio lo traduje de uno de este buen sitio.


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El año era 1873, y como americano en Francia, tení¬a un interés. Por el país, la gente, y por supuesto, la comida! Aquí¬ en Marsella la comida era ¡increí¬ble! Oh la comida, los pasteles estaba más allá de cualquier cosa que hubiera probado en mi país, la cultura y la gente y la vida eran perfectas. Caí lentamente enamorado de todo lo francés. Las mujeres, ha. Las mujeres eran especialmente finas, y amé los vestidos largos y las formas hermosas que parecían irradiarse por todas partes yo dieron vuelta. El perfume, los colores y su piel, todos tan perfectos y oh tan finos. Estaba enamorado o con lujuria o como quieras llamarlo por todas partes miraba. Sonreí como recordaba el ayer por la noche, y la caliente vaginita que habia sido poseída por mi pene. Oh nunca habia sentido algo así y si nunca has derramado tu semen dentro de una francesa, debes intentarlo alguna vez. Las mujeres francesas tienen grandes vaginas; tan húmedas, calientes, maduras y firmes. Oh me sentía como si hubiera encontrado el cielo con cada cogida¬.

Fue cuando comía mí almuerzo y recordaba la maravillosa vagina francesa, mis ojos miraron a la ventana y fue entonces que observe el aviso afuera. El dibujo de la guillotina robo mi atención, y mi corazón comenzó a latir más rápidamente en mi pecho y sentí mi pene moverse en mis pantalones. ¿CUANDO? El cartel decía a las cuatro ¡HOY! Oh DIOS..... Tan pronto iba a suceder hoy yo me conocí¬a tenia que verlo. No puedo describirlo, o aún el porqué, una ejecución pública es tan entretenida. ¡Deseaba poder leer franceses! El cartel decía algo acerca de tres hombres y algo sobre la justicia será aplicada. Pero mientras que mi francés era pobre la imagen del cartel era algo que entendí¬a perfectamente. Y por supuesto, como la mayorí¬a de los americanos, había oído hablar de la guillotina, pero nunca pensé en millón de años que tendría la oportunidad de verla ser utilizada. Pero estaba aquí¬ en Francia en una de las ciudades más grandes y ahora la oportunidad golpeaba en mi puerta. ¡Oh si¬! ¡Así¬ pues, algunos pobres hombres iban a perder sus cabezas hoy! Decir que la idea me excito habrí¬a sido una subestimación. ¡La guillotina! Solo la palabra podía hacer que tuviera una erección. ¡Y HOY de todas las cosas! Podía oír a mi corazón golpear contra mi pecho era sensación que no puedo describir.

No era la primera vez que presenciaba una ejecución. Cuando era un adolescente habí¬a visto colgar una vez en Texas a un hombre, y aun cuando no lo ví muy bien había gozado del espectáculo. Recordé al joven hombre, de alrededor de 19 años con uno de esos perfectos, y bien definidos cuerpos. Recuerdo que el habí¬a robado a alguien su caballo, pero puede ser que haya sido algo más. Realmente no recuerdo lo que el hizo, pero recuerda perfectamente como se retorcía y movía en el extremo de la cuerda, cuando esta le apretaba el cuello y de sus ojos como se le salían hacia fuera. El abrir de los labios y el cierre y su lengua gorda tratando de tomar aire mientras se retorcía y lentamente se estrangulaba hasta la muerte. Recuerdo especialmente cuando el me miraba y sus ojos abogaban por el. También recuerdo que el tuvo una erección era tan obvia que cuando pensé que de una cierta manera era perversa el gozaba de su propio ejecución. No puedo olvidarme de cómo todos reí¬a mientras que el luchaba. Hasta que el eyaculo y después, unos pocos minutos más tarde, habi¬a defecado por ultima vez y orino sus pantalones. Incluso entonces continué, mirando su cuerpo temblar y espasmo de la muerte hasta que finalmente, una media hora después de que él estaba finalmente muerto. Recuerdo otra cosa sobre. Después de que murió, colgando, como una muñeca de trapo, recuerdo los pantalones empapados y el pene tieso inmóvil. El murió con una erección de Roca. Sí¬, eso es algo que nunca olvidaré. Hoy bien hoy de seguro va ser muy diferente, y me excitaba aun más esta vez. Me preguntaba si los hombres que morirían hoy se jactarí¬an de una erección antes de iniciar su viaje.

Eso ¬idea me excito. De hecho, cuando ví ese cartel me olvidé de todo incluso de los grandes pasteles que habría comido normalmente. En lugar de eso acabe mi almuerzo rápidamente y me dirige al borde de la ciudad, donde está la prisión, para ver ocurrir el espectáculo. No deseaba perderme nada y deseaba conseguir un buen lugar para verlo. En mi prisa, termine por llegar casi tres horas antes, ya tenía una opinión de la máquina ya habia oí¬do mucho sobre ella. Pues mientras esperaba, miraba la guillotina, mi corazón golpeaba y mi entusiasmo crecía. No me importaba ya si los presos condenados eran asesinos, ladrones u hombres o muchachos. Incluso si eran inocente o culpable. Todo desapareció a mi alrededor, y la perspectiva de ver a la MAQUINA terminar su ciclo mortal lo envolvió todo. Mientras miraba fijamente a la maquina podía sentir los latidos de mi erección en mis pantalones. ¡No Podía esperar para verla en acción! Pero, tenia que esperar. Pues a esperar con la guillotina solamente a solo 70 Metros delante de mí, note que una muchedumbre comenzaba a formarse. Pronto habí¬a cientos y cientos de personas. Poco Después había un rió gente, de todas las edades y de todas las clases la manera en que la muchedumbre crecía era asombrosa eran eventual millares. Estaba sorprendido por el número de adolescentes que estaban ahí, y había varios padres y abuelos que llevaban a sus hijos o nietos a ver el espectáculo. La muchedumbre tení¬a su parte de mujeres también, y cada una parecí¬a excitada y platicaban mucho entre ellas. Desafortunadamente para mí¬, al no saber su lengua, no podí¬a entender mucho de lo hablaban. No obstante, No podí¬a creer el número de franceses que aun seguían llegando, y todo lo que podía pensar era que cada uno gozaba mirar de un hombre condenado a morir. Eso había sido verdad en Texas, y aparecí¬a ciertamente ser verdad en Francia también.

Mientras que esperaba tenía un montón de tiempo para estudiar el dispositivo. Este parecí¬a casi nuevo, como si no tuviera más de un año de haber sido construido. En uno de sus lados estaba una placa de cobre brillante y estaba lo bastante cerca para leerla. Decía: Leon Berger - 1872 yo asumí que debía ser la fecha en que fue construida y quizás el hombre que la habí¬a hecho. Otro hecho que me llamo la atención era su tamaño. Los brazos se elevaban a 5 metros hacia el aire, y habí¬a unos refuerzos de metal que parecían mantener a los brazos verticales y rí¬gidos. En la parte interna d los brazos habia un surco, un surco que obviamente era para llevar lámina, o el filo, como los franceses lo llamaban. Podí¬a ver que los surcos brillaban y parecían estar lubricado y sin ninguna duda para proporcionar un mejor desplazamiento hacia debajo de la lámina hacia su desafortunada ví¬ctima que lo esperaba. La lámina era de acero en forma diagonal era enorme, más grande de lo que pensé que seria. Colgaba en la parte de arriba, y parecido tener una placa de acero, o quizás era plomo, empernado a su superficie superior para darle peso adicional. Su filo era tan afilado y brillante que era obvio que rebanaría cualquier cosa. Mientras que la miraba fijamente recordé que había oí¬do en alguna parte que pesaba más de 45 kilos. Intenté imaginar el pedazo pesado de acero caer, el cuchillo gigante entero que se movía hasta el final desde arriba hasta al fondo, tomando velocidad mientras que bajaba y rebanando limpiamente cualquier cosa o cualquier persona que estuviera en su camino. Fue entonces que note las pequeñas ruedas, en los bordes de la lámina, y como los ví pensé que eran para que la lámina no se moviera fuera del surco hasta que pasara a través del cuello del hombre y así alcanzara el final de su recorrido.

Como máquina para matar, parecí¬a totalmente eficiente. Ciertamente mucho más limpia que la cuerda que habí¬a visto ser utilizada en Texas. Siendo educado, comencé a hacer los cálculos. Calcule Tomando un pequeño papel y escribí mis notas e hice las matemáticas. Dejarme ver. Tomando en cuanta que la aceleración por la gravedad, estime la velocidad de la lámina a la hora de impacto debía estar alrededor de 7.40 metros por segundo. O algo cercano, y eso significaba que harí¬a su trabajo alrededor de 1/70 de un segundo. Me toque el cuello, y juzgue el diámetro de la lámina tendría que viajar si tuviera que separaba mi cabeza de mi cuerpo. Calculé que tomarí¬a la cabeza de un hombre en menos que 2/100's de un segundo! ¡Dios era rápido! ¿Yo se preguntaba, como haría para rebanada? Calculaba la fuerza, que me tomaría hacer ese trabajo, y recordé las formulas en mi cabeza.

Mientras que jugaba con los números, mis brazos temblaban. ¡Dios, se caía de golpe a través del cuello de un hombre con más de 500 kilos de fuerza por pulgada cuadrada! Pasarí¬a a través del cuello de un hombre antes de que él pudiera sentirlo. Por supuesto, después de que hubiera hecho su corte, imaginaba que vivirí¬a, durante algún tiempo, hasta que su cerebro muriera. Como el hombre que se retorcía en el extremo de la cuerda en Texas, el preso descabezado tendrí¬a el tiempo para contemplar su cuerpo sin su cabeza. Me preguntaba cuanto tiempo. ¿30 segundos? ¿Más? ¿Menos? Como seria una cabeza, oyendo a la muchedumbre rugir cuando la toman cesta, incapaz respirar o hablar o hacer algún sonido. ¿Como serí¬a caer en la cesta y mirar fijamente para arriba desde el fondo? ¿El hombre oirí¬a el sonido de la muchedumbre antes de que el muriera? ¿Que se sentirí¬a mientras que el abriera su boca o intentara tragar? ¿El sentiría el corte? ¿Le dolería? Me preguntaba. ¡Oh yo deseaba verlo suceder! Mi corazón golpeaba, y fue cuando note que la cesta faltaba. ¡El faltaba! Que extraño, y en vez de una cesta para coger las cabezas allí¬ habia solamente un tazón plateado pequeño, y era demasiado pequeño para que cupiera una cabeza de un hombre. Pues miraba eso e intente darle sentido a ello, note al lado mío que habí¬a un francés que me miraba fijamente¬. De pronto nuestros ojos se encontraron. Mi cara se ruborizo, No pode evitarlo estaba consternado por mi entusiasmo. Entonces, en un inglés perfecto, me habló: un americano. Así que has¬ venido a ver a los muchachos afeminados. Los pervertidos merecen eso, Soy hoy estoy orgulloso de ser un francés. ¿Qué? Lo mire fijamente ¿de que demonios hablaba? Balbucee. ¿Que querrá decir? Pensé que.....el cartel decía que iba a ver una ejecución hoy.

El miro detrás mío¬, a la guillotina, y entonces el río un poco. Entonces el miró fijamente la máquina y dijo: No hoy mi amigo. No absolutamente no habrá una ejecución, pero bastante cerca me imagino. No obstante, no una ejecución, aunque para los pequeños chicos me imagino que puede ser que la deseen después. De hecho, puede ser que sea mas fácil para ellos si así fuera. Sacudía ¬mi cabeza de lado a lado, dando la impresión que no comprendía nada.

El continuó: La policí¬a aprendió a dos muchachos que jugaban con los penes de cada uno, usando sus huevos y chupando como un niño se amamanta de madre. ¡Uno de los muchachos es el hijo de un amigo mío! Y hay más. En Lyon aprendieron a varios hombres adultos mientras que montaban a muchachos inocentes. ¡Dios! ¿Que está sucediendo en Francia? ¿De donde habrán salido? ¡Esas cosas me enferman! ¡DEMONIOS! No merecen tener penes si no saben para lo que son. ¡Eso es lo que digo! No merecen ciertamente sus huevos tampoco. Odio decir eso sobre el muchacho de mi amigo, pero demonios, el lo merece tanto como los otros. ¡Digo deben servir de ejemplo! ¡Para que otros aprender el precio por mamar un pene! ¡Son una verguenza y una aberración, así que dejarlos pagar el precio! ¡No es ciertamente lo que lo hacen los hombres franceses! Personalmente, los habrí¬a decapitado. No se de quién fue la idea de usar la guillotina para cortarles sus huevos y pene, pero es una buena idea y así se envía un mensaje. Si no van a matar a los bastardos entonces me parece un buen uso de la máquina, así una vez que sean eunucos no podrán mamar mas penes en su vida

Al decir eso el estalla a reír, yo también empecé a reír, aunque mi mente competí¬a con la perspectiva de lo qué iba a ocurrir. Entonces mire de nuevo a la guillotina, y pude ver que el debía tener razón. Parecí¬a una luneta, inmediatamente pensé que habí¬a sido modificada para albergar los órganos genitales de un hombre en vez de su cuello. Donde esperaba ver un agujero por donde debía pasar el cuello de un hombre, en su lugar habí¬a un agujero para los genitales. El tablero parecía tener tres agujeros, en vez de los dos normales, todo en cobre. Las tres piezas estaban juntas de una manera tal que hubiera dos agujeros pequeños cuando estaba cerrada en vez de uno grande generalmente. Si separabas el tablero abrías los agujeros. Cuando se cerraban, atrapaban lo que hubiera sido pasado por ellos para que la lámina los corte.

Al mirar la maquina podía visualizar a un hombre, estando parado contra la maquina, y estaba claro que los agujeros se alinearí¬an incluso con sus órganos genitales. Pod¬ía visualizarlos empujar a través de los agujeros y asegurarlos por las abrazadera en forma de media luna. También note que no habí¬a tabla, lugar, para que el preso se apoyara. En su lugar, habían movido una viga vertical y la habí¬an montado en una cierta clase de carril de metal, de modo que un hombre pudiera ser asegurado al poste y después ser jalado hacia adelante, hasta que el estuviera contra la luneta y su pene y bolas fueran asegurados en su lugar a la espera del golpe de la lámina. Habí¬a un anillo montado en la punta en la viga cuadrada así como algunas tiras de cuero localizadas cerca del fondo para sostener a un hombre. Mirándola, parecí¬a que sería algo fácil asegurar a un preso en la posición y una vez allí¬, no habría que esperar mucho para que la lámina cayese y la cobardía apareciera en el condenado. El poste no era más que una viga cuadrada simple sin embargo. Se alineaba al punto en donde estaban los dos agujeros, habían puesto algunas tablas en una de sus caras, que hacia más gruesa a la viga en uno de sus puntos. No podí¬a imaginar para servían esas tablas. Podí¬a ver que si un hombre fuera montante ahí el sentirí¬a las tablas de madera en sus nalgas, pero no podí¬a ver ningún propósito para que ellas estuvieran ahí¬. Parecí¬an cuatro o cinco tablones¬, cada tabla por lo menos de dos pulgadas de grueso. Intercaladas juntos, casi pegadas hacia fuera a unos 35 cm del poste. Pues bien intentaba imaginar para que servían, oí una cierto conmoción y mirado para arriba apenas a tiempo para ver a tres franceses muy asustados, mitad caminando, mitad siendo arrastrado hacia donde la guillotina esperaba. Era obvia ellos era los condenados. Las miradas se posaron fijamente en ellos, intentando calcularlos hacia fuera y como los mire que eran arrastrada hacia su sino yo sentí¬a la firmeza familiar en mis pantalones. No podi¬a quitar mis ojos del hombre condenado y de los dos muchachos. No se lo que esperaba ver. Los dos muchachos franceses hacia fuera en frente acaban de parecerse como varones adolescentes normales a ¡Dios eran joven Poseían esos cuerpos adolescentes perfectos los cuales cada mujer desea. El que estaba al frente era el mas viejo, y sin embargo el no era muy viejo. Al rededor de diecisiete o dieciocho, a lo máximo, y puede que mas joven. El tení¬a ojos color verde intenso, y pelo negro rizado que le llegaba a su cuello. Sus mejillas eran tan lisas como las nalgas de un bebe tení¬a solamente una pequeña marca muy leve de un bigote en su labio. Habí¬a dos policías que lo escoltaban, sosteniendo sus brazos y tirando de él hacia adelante siempre que él vacilara. Sus manos estaban atadas delante de él, y aparecí¬a que habí¬an estado limitadas con un pedazo largo de cuerda. Al rededor de su cintura y de nuevo a sus manos, y era obvio que no podía mover sus manos por mas que el quisiera. Sus ojos estaban muy abiertos por el miedo, el miraba a la muchedumbre y las caras excitadas que lo miraban fijamente. El murmuraba NO....... no. ¡NO! mientras que el se acercaba, y podría decirse que luchaba más y más mientras que se sentía mas cercano a la máquina.

El otro muchacho era obviamente más joven, y si no supiera lo que habí¬a sucedido nunca habría sospechado que a el le gustaban los penes. El lucia como de catorce o quince años, y tení¬a pelo negro largo que crecía sobre sus oí¬dos. Sus explosiones despidieron mientras que el se mezcla los pies. Lo estudie de cerca mientras que él acerca. El muchacho mas joven había sudado el funcionamiento abajo de su cara, y sus ojos superiores lisos del labio y el chispear te hicieron mirada más bien un muchacho que un hombre. El suyo las mejillas bebia-hechas frente termina la mirada y se parece casi limpiar carmesí¬ con un chorro de agua la manera que hace en un varón adolescente joven que tenga todaví¬a probar una maquinilla de afeitar. Podrí¬a verlo, y el miedo en sus ojos claramente, y como lo trajeron de mi el era solamente algunos pies lejos. Los pantalones que el usaba era apretados, y parecían acentuar sus musculosas nalgas, sus nalgas que se pegaban hacia fuera incluso y sus piernas, fuertes y firmes y llenas de energí¬a de un varón joven. Lo ataron también firmemente, con sus manos por delante de el. No podía asociarlo al crimen. Pensé que casi era una verguenza acobardarlo, pues el era apenas entrando a la vida y de su sexualidad de florecimiento parecía estallar a través de su cuerpo. Su cara atractiva habí¬a perdido ya las mejillas redondeadas, y sus ojos eran oscuros, con largas pestañas y las pupilas grandes que todas las mujeres aman. Sus labios eran rojos e inocentes brillantes, y era duro imaginarlo chupar el pene de su amigo y el beber de la crema del otro muchacho cuando el se venia. No obstante, habí¬a sucedido. Quizás el era una muchacha dentro de su mente y eso es porque a el le crecía su pelo tan largo. Me estremecí¬ mientras que visualice a los dos muchachos adolescentes hacer el acto. Todaví¬a, sin embargo, mientras que miraba sus cuerpos fuertes y su culo firme, no se por que razón podía sentir mi propia erección crecer más y mas por debajo de mis pantalones.

Di vuelta a mi atención al tercero en la lí¬nea. Este caballero era más viejo y su figura se habia ido con su juventud. El era feo y con el vientre resaltado delante de el. Le calcule que debía estar en sus años '40, y era difícil imaginarlo hacer cualquier cosa sexual con cualquier persona, especialmente con muchachos jóvenes. Un punto calvo había comenzado a sobresalir en su cabeza. No obstante, la mayor parte de su pelo permanecí¬a. El necesitaba una afeitada, y teni¬a su rostro, redondea la cara de un hombre que ha tenido una vida fácil. Cuando lo miraba el miraba fijamente la tierra, con la mirada de verguenza que el había traí¬do sobre el. ¡Así¬ pues, tenia gusto por los muchachos jóvenes! Bien, me imaginaba su gorda y duro erección tiesa e impaciente mientras que el jugaba con ellos, estaba alegre de estar aquí¬ e impaciente por verlo ser castrado. Mire al francés al lado de mío, y entonces pedí: ¿Quienes son ellos? El mirando me contesto: El chico a la izquierda; su nombre es Picard Marcel. Conozco a su padre. El muchacho viene de un buen hogar, y humillan a su padre también por estar aquí mira. El muchacho acaba de cumplir dieciocho, y es popular, y el ha tenido más de una novia según su padre. Eso lo hace más confuso. Sin embargo, lo cogieron con las manos en la masa y no hay duda que el es un marica. De todos modos, muchas de las adolescentes en la muchedumbre han venido a verlo perder su hombría. Espero que aprendan de el. El otro chaval es Tobias Anatole. El tiene quince años, y es un compañero de clase de Picard. Es duro pensar en el chupando el pene de muchacho pero fue cogido en el acto y sucedió definitivamente. El no parece lo bastante grande incluso para saber que es el sexo. Es una verguenza realmente, y si le hubieran dado tiempo el puede ser que haya venido eventual algunas novias. Ahora no importa; ni uno ni el otro conseguirán la ocasión y ellos una vez que tengan tomados sus sexos por la maquina. Continuó: Ahora, en cuanto al hombre más viejo, oí que su nombre es Richard Louis, y es de la ciudad de Lyon. Se solamente lo que he leído, pero allᬠlo buscaron por mucho tiempo, y mientras que la policí¬a lo buscaba el dejaba un rastro de muchachos cogidos tras de si. El tiene una obsesión por los muchachos, y el ama al parecer coger sus culos como si fueran mujeres. El tiene una historia de comprar los culos para tener sexo muy extensa y es el peor da todos. La policí¬a finalmente lo atrapo el mes pasado y lo trajeron aquí¬ para su castigo. Personalmente, pienso que deberían tomar su cabeza en vez de sus huevos.

Antes de que pudiera¬ decir cualquier cosa las cosas comenzaron a suceder. Habí¬a policí¬a francés que leí¬a el decreto, no tení¬a ni idea de lo decí¬a. Los presos sin embargo estaban asustados, eso era muy obvio, y sus ojos estaban muy abiertos mientras escuchaban el discurso. La muchedumbre estaba atenta y excitada. Habia un fuerte contraste entre la muchedumbre excitada y los presos condenados era algo nunca olvidare. Los tres estaban asustados, con sus caras blancas y a sus ojos muy abiertos del miedo. Yo miraba a cada uno de ellos note repentinamente que el más joven de los tres habia orinado sus pantalones. La mancha se hacia visible a través de su entrepierna, y el aparecí¬a temblar. La muchedumbre estaba impaciente, excitado, y ansiosa, y yo estaba con ellos. Repentinamente, arrastraron a los dos muchachos a un poste y fueron amarrados ahí y se cercioraron de que pudieran ver la guillotina. Entonces, llevaron al hombre más viejo, Richard, el hombre que tenia gusto de coger a muchachos, hacia la máquina que tomarí¬a su hombría.

El no luchaba. Perecía que sabía que el merecía su castigo, o por lo menos parecía que lo habia aceptado. Mientras que miramos todo uno de los guardias tomo su camisa del cuello y tiro hacia atrás y hacia abajo, el algodón se rasgo muy fácil. En segundos el estaba sin camisa y su vientre feo y gordo estaba expuesto. Entonces desabrocharon sus pantalones, y se los quitaron también. Todo tomó menos que un minuto, ahora el estaba desnudo, su pene no era mas que un pedazo de carne y sus huevos estaban contraídos por el miedo. El tení¬a pelo en su vientre y pecho, y sus muslos gordos parecían acentuar su gordura. El no sonreí¬a, a el no parecí¬a incomodar el estar desnudo. La muchedumbre ríe mientras lo veía su minúsculo pene acentuaba su humillación y yo reía al igual que la multitud.

La cuerda que limitan sus muñecas fue pasada través de un anillo en la parte de arriba de la viga vertical diseñada para eso, y entonces de fue tirada para estirar sus brazos para arriba sobre su cabeza. Su pecho era peludo y sus pezones eran grandes, y sus axilas estaban cubiertas con un arbusto grueso, de pelo Estaba¬ tan cerca de el que podí¬a ver la humedad de su sudor bajar por su pecho. Después lo empujaron contra el poste y comenzaron a asegurar sus tobillos y piernas, repentinamente supe el propósito de las tablas que estaban entre su nalgas y el poste cuadrado al que lo ataban. Pusieron un lazo entre sus piernas y alrededor de sus muslos, y otro fue colocado alrededor de su cintura. Sujetaron los lazos a las tablas debajo de su culo forzando sus cadera hacia fuera, casi como si empujara, frente a el los dos agujeros en forma media luna lo esperaban. Pronto, lo aseguraron. No obstante, el no dijo nada pero podí¬a ver su temblar y se podría decir que luchaba para permanecer en control. Uno de los guardias que al parecer era el jefe, tomo una cierta clase de grasa. Uno de los guardias tomo una gota grande de ella, y entonces comenzó aplicarla sobre el pene del hombre. Conforme el lo hacia el hombre gordo jadeaba. Lentamente, el protector trabajaba pene del hombre. Resbalar su mano hacia arriba y hacia abajo de su pene. Mire la mano del guardia sobre pene del hombre gordo, y ví como el lo bombeaba podí¬a ver al guardia rotar su muñeca, torciendo el pene hacia arriba y hacia abajo. Esta acción hizo que el pene traicionara a su dueño y comenzó a crecer y fue en ese momento que el hombre finalmente se movió. Repentinamente, el comenzó a moverse tratando de soltarse quizás intentaban moverse para evitar que su pene respondiera. Pero pese a todos sus esfuerzos fueron inútiles, y conforme su pene era bombeado continuo creciendo como si deseara que fuese cortado fácilmente. La muchedumbre animaba mientras que esto sucedí¬a. Su pedazo creció hasta que parecía el pene de un hombre, tieso e impaciente. No obstante, el guardia se parecía que quería que creciera mas, y el continuó trabajando con la grasa, más rápidamente que antes, y confirme lo hacia el gordo pene crecía y crecía mas. No tardo mucho para que alcanzara su máximo tamaño, y pronto estaba tan duro como un pedazo de acero, con una cabeza grande que sobre salía hacia fuera de su prepucio. Para entonces el hombre habia cerrado sus ojos, quizás intentando hacer que su pene creciera más y de ese modo de facilitar su fallecimiento. Otra posible era que solo intentaba saborear la sensación, pero la mirada asustada en su cara hizo que pensara que no. No importaba. En algunos minutos la ahora dura y jugoso pene, el cual parecía estar impaciente por la lámina aunque no lo reconociera. Lo siguiente fue ponerle un lazo de cuero alrededor de sus huevos. Lo apretaron y tiraron en ellos, duro, hasta que tuvieron sus huevos en el fondo de su saco y las sujetaron a un extremo de la maquina¬. Con eso, era obvio que todo estaba listo y la muchedumbre lo detecto era hora del espectáculo.

Después, los guardias empujaron la viga a lo largo del carril de metal y lo sujetaron hacia las ayudas verticales de la máquina. Otro Guardia abrió la luneta, y después de que lo hicieron empujaron para arriba contra ella, tiraron de sus testí¬culos a través de los agujeros que habí¬an sido hecho para ese propósito. Los estiraron hacia fuera, y el hombre gruño cuando fue hecho esto. Entonces, bajaron el pedazo de madera y lo afianzaron con las abrazaderas en su lugar, atrapando su escroto en el proceso. A través del segundo agujero pusieron su tieso pene, y después bajaron el resto de la luneta y lo afianzaron en su lugar también. Donde estaba parado podía ver la erección del hombre, su escroto estaba expuesto, por completo y bañado en grasa. Todo que eso hizo al hombre fuera afianzado con abrazadera en aquel lugar¬, y la manera que lo aseguraron le dio el aspecto adelante lo empujaron, sus caderas empujaban sus órganos genitales en la máquina y parecía impaciente para que los tome. ¡Dios! El finalmente comenzó a luchar incluso más fuerte que antes que lo sujetaran. Se podía ver su desesperación por lo iba a suceder y el ahora era impotente pararlo.

Mire a los dos adolescentes y la mirada de horror en sus caras era casi irreal. ¡Eran dos muchachos asustados no habia duda al respecto! La muchedumbre estaba loca, y entonces, todos miramos al hombre que habí¬a leído el decreto decir algunas cosas mas. Un redoble lento de tambor empezó en alguna parte, y entonces repentinamente, otro guardia alcanzo la palanca al lado y lo que sigue es duro de describirlo. El hombre gritaba NO!!!!!!!!! Mientras que la lámina fue disparada, pero mientras¬ el gritaba la lámina habí¬a hecho su viaje y habí¬a pasado a través de el hasta el fondo. SLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLAMMMMMMM!!!!

La máquina entera osciló del impacto mientras que la lamina cayo. Mire fijamente al grueso pene del hombre. su cosa estaba erecta y gorda. Sus bolas gordas debajo eran apretadas y llenas, y mientras las veía repentinamente cayeron en el tazón plateado. Sucedió tan rápido que era difícil de creer. Un segundo estaba erecto y duro y las bolas bombeaban semen, y el siguiente todo faltaba y ahora estaban en un tazón. En solo un instante donde habí¬a estado su pene ahora solamente había un agujero, y dentro del agujero repentinamente una corriente de sangre que bajo presión salía a borbotones. La expresión del hombre era de sorpresa total con su boca abierta y los ojos abiertos a todo lo que daban. El miraba hacia abajo, hacia el tazón y al hacerlo sus ojos se abrieron aun mas al ver sus propias bolas temblar y su pene que se desinflaba, ahora como pedazos de carne fresca de la matanza. El gritó NO!!!!!!!!!!!!!! otra vez, y empezó a moverse y a retorcerse de una forma que no puedo describir completamente. Pues el imagino que quizá pensaba que no había sucedido y empujaba como si el todavía tuviera un pene. La muchedumbre estaba loca y rugía su aprobación. Los guardias entonces lo empujaron hacia atrás y cuando lo hicieron tuve una buena vista de el; en donde habí¬a estado su hombría. ¡ Ya no había nada¬! Ninguna bola. Nada. La piel que alguna vez contuvo sus testículos, solo era ahora un pedacito de piel ahora. Con excepción de eso, no habí¬a NADA! Ningún escroto, ninguna bola, nada. Donde había estado su pene había solamente un pedacito minúsculo, quizás la mitad de una pulgada, quizás menos. Parecí¬a un pedazo minúsculo de un perro caliente, y era rojo y brillante. Entonces vinieron con el hierro al rojo vivo, y utilizado este cauterizaron la herida que todavía sangraba. Al cauterizar la herida el gritó penetrante por primera vez, un grito que era casi inhumano. No podrí¬a creerlo. Un segundo el era un hombre, con un pene que era impaciente y grande, y al siguiente lo habían anulado, su sexo entero había sido retirado en un instante y en vez de un hombre solamente seguí¬a habiendo un griterío, eunuco, eunuco. Cuando fue retirado mire fijamente el tazón, y pude¬ ver que su saco escrotal entero estaba ahí, debajo del pene que alguna vez estuvo unido a el. Aun cuando no tenían ningún dueño, el pene crispaba y las bolas temblaban, casi como si buscaran otro culito para coger. Estaba lo bastante cerca notar el final de su pene aparecí¬a tener una sola gota del líquido claro que exudaba hacia fuera por su agujero. Calculó que el resto del lí¬quido quedo atrapado para siempre en las bolas que temblaban en el fondo del platón. Me recordé al de Texas, que habí¬a crispado y había muerto con una erección. Este hombre estaba vivo, pero su erección había muerto sin el y sus bolas estaban en el tazón en vez que en su lugar. Casi me parecía divertido, y pienso que sonreí¬a. Quizás el de Texas era el más afortunado de los dos. La filosa lámina entonces fue elevada de nuevo a la parte superior de la máquina, y una vez que estuvo ahí¬ la palanca al lado fue reajustada y estaba otra vez, lista, para acobardar al siguiente preso. Pues tomaron al muchacho más joven el comenzó a gritar y por su cara fluí¬an las lagrimas. Silicio' l trenza vous Silicio' l trenza vous!!!! El grita. La muchedumbre ama su petición, y parecí¬a alimentarse de la desesperación del joven. Gozaron especialmente de sus pantalones manchados, y parecía una reacción al miedo. Apenas con ver al más viejo acobardar, Tobias Anatole no tení¬a ninguna prisa por hacerlo hacer y el. Lucho con los guardias hasta el final, y cuando rasgaron las ropas de su joven cuerpo el parecía ir a su ejecución. Su cara fue limpiada con un chorro de agua, y el luchó desesperadamente intensamente tensando cada músculo en su cuerpo.

Él era un hombre joven muy hermoso. Su vientre estaba marcado por músculos a través de era en gran contraste al vientre gordo del preso anterior. Su vello púbico era pequeño y definido, y su pecho era plano y el pelo debajo de sus brazos era muy fino y casi ni se notaba. Sus mejillas eran incluso rojas y ruborizadas mas que antes, y sus ojos eran tan grandes con miedo que casi hacia que uno quisiera reír. Su cara era tan lisa como un bebe. Sus bolas eran mucho más pequeñas que habían sido las anteriores, definidas también y colgando abajo, sueltas en su pequeño escroto sin pelo. Su pene estaba ya erecto e impaciente. El adolescente tenía un fino pene, pero bastante agradable, él ya estaba duro y listo, al parecer impaciente para que comience su propia amputación.

Cuando finalmente consiguieron sobre el anillo en el poste al que él debía para ser atado, él pedía como un niño que está intentando conseguir algo. Para el momento en que lo tuvieron alzado sus brazos sobre su cabeza él gritaba como un niño pequeño con lágrimas que fluían de sus ojos como un río. Él todavía luchaba mientras que aseguraban sus tobillos y ponían el cuero entre sus piernas y alrededor de sus muslos. Las tablas detrás de su culo sujetaron las caderas del adolescente hacia adelante, en la máquina y donde los agujeros esperaban sus órganos genitales. Las cosas sucedieron rápidamente después de eso. Ataron el cuero alrededor de sus bolas adolescentes que colgaban debajo de su erección y de modo que quedaran juntas. Esta vez atando sus bolas las atraparon en su saco y las dejaron juntas y las hicieron como si fueran uno. Al hacer esto, se evitaba que sus bolas se deslizaran hacia atrás a través del agujero una vez que fuera cerrado el agujero en la maquina.

En el momento en que pensé que todo esta hecho uno de los guardias tomó la pote de grasa, y miré como él comenzó a masturbar el delgado pene ya tieso e impaciente. El joven muchacho se volvió loco mientras lo tocaban el guardia deslizaba su puño arriba y abajo del fino pene en solamente algunos segundos el chico gimió y la esencia viril comenzó a brotar de su pene con gran fuerza. Sorprendido, el guardia separó su mano, pero era demasiado tarde parar lo qué había comenzado. Miré, el pene como se contraía hacia arriba y hacia abajo y arrojaba su última carga adolescente al aire. La muchedumbre gritaba mientras el joven eyaculaba. Después de eso, los guardias a toda prisa, pues no querían perder la erección, rodaron la viga sobre la cual lo habían atado hacia los la posición deseada de la máquina, incluso aun mientras su pene seguía arrojando semen. En eso uno de los guardias bloqueó mi visión, pero pronto volví a ver el fino pene hacia fuera del agujero y sus bolas aun no dejaban de bombear semen, y su escroto también sobresalía de los agujeros

El joven nunca paró la lucha y sus lágrimas continuaron sin parar. Su adolescente pene estaba tan tieso y difícilmente e visto antes o sentido nunca otro así, Era inquieto fuera del agujero y erguido a un ángulo de 45 grados, y una larga línea fina de semen brotaba de la punta. Sus bolas estaban rojas y eran redondas por completo y solo esperaban ser tomadas. Una vez más las palabras fueron dichas y entonces el redoble de tambor comenzó. Con los sonidos de los tambores él se aterró y después comenzó a gritar..... Como un loco. Él miraba fijamente hacia delante de él y entonces él doblaba repentinamente se detuvo, Mientras que él intentaba conseguir una mirada final de su pene y bolas. ¡Temí por un momento que él pudiera perder su cabeza! Uno de los guardias detrás de él también estaba preocupado por lo que tomo la cabeza del muchacho y la llevo hacia atrás lejos de la afilada hoja de metal. El muchacho entonces arqueó su trasero, cuando el guardia llevó a cabo su cabeza hacia atrás. Al hacer eso él sus órganos genitales quedaron aún más hacia delante, en la máquina y hacia la muchedumbre. El literalmente empujo su pene hacia la lámina, en ese momento la palanca fue accionada y la lámina hizo su viaje rápido para mutilarlo.

SLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLAMMMMMMM!!!!

La máquina entera vibro otra vez cuando la gran lámina cayo de golpe, y cuando lo hizo, los gritos cambiaron en intensidad. Su grito eran salvajes y desesperado, y eran tan chillones que sonaba como el de una mujer. Él gritó y gritó, empujando sus caderas hacia adentro y hacia fuera. Era un gesto inútil. Su pene se había ido ya, y la sangre brotaba en su lugar. Soltaron su cabeza entonces y deslizaron la viga hacia atrás lo desataron. Me dio una sacudida eléctrica realmente el contraste y el cambio..... El cuerpo liso del muchacho acentuó lo qué le habían hecho. No había nada allí… ningún martillo, incluso ni un trocito. Ninguna bola tampoco….¡NADA! ¡NADA!!!! Incluso la mayor parte de sus vellos pubicos habían sido tomados de alguna manera por la lámina mientras que había pasado así que lo había afeitado. Lo neutralizaron totalmente, y de hecho con su pelo largo si en ese momento a el le hubiera brotado tetas él habría pasado por una mujer. El muchacho miraba abajo y no había nada. Lo acostaron, y el hierro caliente fue empujado otra vez contra donde había estado su pene y el agujero fue cauterizado hasta que la sangría paro. Él comenzó a abrir los ojos para ver en el tazón ahora había otro juego de genitales y arriba estaba el fino pene. Era divertido, pero contrastante el pene más gordo abajo y el pene adolescente arriba el cual seguía de alguna manera tieso e impaciente y listo, listo para una cogida la nunca conseguiría. Todavía alcanzo a tirar una ultima carga de semen.

El último preso había mirado todo, y él paso del enojo al miedo. Él luchaba contra sus ataduras y luchaba como un loco. No dejaba de mirar el tazón plata, y los órganos genitales que contenían, y era obvio que él haría cualquier cosa y diría cualquier cosa; cualquier cosa para poder conservarse viril. Deseaba poder entender lo que él decía. Por supuesto, no conociendo francés no entendía absolutamente nada de lo el gritaba algo sobre que le gustaban las mujeres y él pedía misericordia. ¡Dios él luchaba tan duro! Obviamente, él no tenía ninguna intención de dejarse llevar cerca de esa máquina, y él pedía ciertamente con serio y sus ojos eran anchos e inocentes. Mucho de lo que él dijo pienso era más por que estaba asustado y hablaba tan rápidamente que incluso pienso que los franceses no lo entendían.

Su resistencia no hizo ninguna diferencia. Mientras sus lágrimas mojaban sus ropas había un grupo de adolescentes que miraban muertos de la risa. Obviamente, le conocían y estaban alegres de ver que esto le sucediera. Marcelo Picard los miro, asumí que seria un grupo de sus compañeros de clase, y cuando él puso sus ojos en ellos fue limpiado con un chorro de agua. Una de las muchachas lo sopló un beso, y sus ojos se abrieron al máximo cuando él vio lo ella hizo y entonces él pedía misericordia, pero sus palabras caían en oídos sordos de los guardias. Él intentaba de todos modos, y entonces él pidió misericordia a la muchedumbre sin piedad. Apenas pues él miraba a sus amigos los guardias terminaban de quitarle sus pantalones, y mientras que el pene duro del adolescente quedo libre se erecto e impaciente, sus amigos estallaron de la risa. Para mí él era el modelo perfecto de un varón adolescente. Su pene decía que estaba listo para coger, y las muchachas que miraban reían nerviosamente mientras que lo observaban. Su pecho era grande y fornido, y usted podía ver las venas en sus brazos mientras era amarrado. Él tenía pequeños pezones en el centro de sus tetillas, y su estómago plano y marcado mostraba su agitada respiración, jadeando el aire mientras que él luchaba con todas sus fuerza. Había una línea de pelo negro que bajaba de su ombligo a su pene…. El cuál en este momento estaba erecto su pelo púbico hacia lucir a su miembro como un árbol sobre el pasto. Los guardias pronto lo tenían atado en el lugar, contra la viga vertical, sus piernas separadas levemente y ataban sus muslos en posición. Otra delgada cuerda circundó su cintura y lo detuvo contra la viga. Las tablas detrás de su culo forzaron sus caderas hacia fuera, haciendo que su enorme pene saliera hacia fuera tan tieso e impaciente que uno no podía dejarlo de mirar. Su prepucio estaba contraído y el glande estaba expuesto era de color púrpura, y parecido crecer más como si fuera un ciruelo. Si no supiera lo contrario, casi parecía como si él estuviera impaciente por perderlo. Este muchacho lucho más que los otros. Su desesperación era intensa, y él empujaba el aire, al grado que, se movía tanto cuanto sea posible y luchaba para safarse de la viga. Lo qué me sorprendió realmente fue el tamaño de su escroto. ¡Sus bolas eran enormes! Significaba que eran así de grande siempre o con la lucha se estiraron hacia fuera su escroto mientras que colgaron de su peso. ¡Cuando los guardias ataron su escroto con el cuero él gruñió, después comenzó a gritar no, por favor! como si el mundo terminara: ¡NON!!!! O™….¡NO! ¡NO!!!!!! ¡TRENZA vous de Sil!!!! ¡TRENZA de SIL VOUS!!!!!!

Esta vez los protectores agregaron una correa principal, tirando la cabeza hacia detrás y atándola a la viga para protegerla con seguridad en el lugar. Mientras que aseguraban su cabeza que parecía intensificar su desesperación cuando lo empujaron hacia adelante y hacia la lámina él gritó con un nuevo nivel de miedo y de intensidad. Ví a uno de los guardias coger el pote de grasa, pero otro lo paró. Asumí que no querían que eyaculara como el anterior adolescente, lo necesitaban completamente erguido para asegurarlo bien en su lugar. Parecía cruel hacer que un hombre joven mantuviera una erección y cortarle su pene y dejarlo frustrado para siempre. De todas formas, pasaron algo de trabajo para insertar su gran escroto y pene en los agujeros. ¡Él todavía gritaba NON… O NO!!!! ¡NO!!!!!!!! Cuando lo hicieron. Ya, asegurado en su lugar, él comenzó a moverse de tal modo que la máquina entera osciló.

Estaba lo bastante cercano para notar su erección cuando él lo empujó profundamente en la máquina, forzándolo en el agujero tan profundamente que casi parecía que se salía por ahí. Él intentó salirse de él, sacar su pene y puso lograrlo, pero las tablas contra su culo mantuvo su cintura arqueada y prevenía que se moviera mucho. No obstante, su pene se movía levemente, y entonces él lo empujaba repentinamente…. Más profundo y más profundo, el empujaba desesperadamente y salvajemente. El ruido de tambor comenzó, y sus ojos se abrieron de par en par cuando él oyó eso y entonces sus movimientos de empuje que él hacía se volvieron más rápidos y aún más desesperados. Él movía violentamente, luchaba y luchaba y obviamente desesperado para salvar de alguna manera algo. El enorme escroto muy lleno de sus bolas parecía pulsar. Mientras que él empujaba en la máquina que bombeó hacia fuera y aparecido más grande aun su escroto llegó a ser visible. Entonces, como él intentó retirarse y tirado hacia adentro en su saco se ampliaría de la presión contra el agujero y las bolas atrapadas ellos mismos llegaron a ser pronunciadas contra la piel apretada. Él intentaba cualquier cosa. No obstante, él pareciera que cogía a la maquina, hacia adelante y hacia atrás, adentro y hacia fuera, desesperadamente para hacer ALGO quizás salvar su pene y bolas. El guardia, con su mano en la palanca, parecida esperar algún momento. Casi se encendió por un minuto. El adolescente estaba desesperado, y sus bolas parecían pulsar dentro de su saco que bombeaba a la cabeza del pene literalmente al latido del corazón.

Repentinamente, la boca de Picard Marcel se abrió y sus ojos quedaron en blanco, y entonces como él gimió delante de sus amigos su pene comenzó el espasmo. Él empujó hacia adelante en ése mismo instante, una última vez, sus caderas empujaban su erección profundamente en la máquina, tan profundamente como podía ir mientras que él sentía sus bolas estallar con su eyaculación. Fue en ése mismo instante, el adolescente hizo el empuje final instintivo que hacen siempre, he hizo que las cosas fueran puestas repentinamente en movimiento. El joven empujó profundamente, casi como si él tuviera que fertilizar a la guillotina. En ese momento él guardia disparó la palanca y la lámina hizo su viaje casi inmediatamente. En ese segundo exacto el primer chorro de semen salio disparado de su pene, formando un arco hacia la muchedumbre y con una intensidad y una velocidad que es difícil de describir. Su primer fue un chorro grueso y sólido de semen, y voló de su pene tan violentamente que el mismo acto parecía consumir al muchacho. Apenas el primer chorro de semen salio la lámina pasó por la, base de su pene, y tomó su virilidad en el proceso. Repentinamente, miré, salir a borbotones de semen del erecto pene, y entonces, casi en cámara lenta, caían en el tazón. Las bolas del adolescente con el iban, el escroto entero y en ése inmediato momento todo lo hace a un hombre faltaba repentinamente. Miré fijamente el agujero que había substituido su pene, y de él aun salía semen a borbotones como una fuente. Él parecía tirar y tirar, las cuerdas del vuelo del semen fuera de ese agujero enorme, mezclándose con su sangre roja, era algo muy difícil de describir. La muchedumbre rugió, y el aplauso comenzó y creció cuando el muchacho eyaculó su última semilla. Repentinamente, sin advertencia sentí mismo, y entonces me mire abajo ayaculaba también; mis propios jugos manchaban mis pantalones sentí una venganza que no puedo describir. Intenté contenerme, pero el orgasmo me sacudió, y gruñí podía sentir literalmente inundar mis pantalones. No me ha vuelto sentir lo que sentí en ese momento. Me alcancé abajo, rápidamente, intente pararlo de todos modos, pero todo lo que podría hacer realmente era cubrir el lugar de mis pantalones. Entonces mire hacia arriba, y cuando lo hice el francés al lado de mío me miraba fijamente, mirando fijamente. Él parecía enojado. Me ruborice, mi cara quedo roja, roja, y escuché a la muchedumbre que rugía con entusiasmo, me sentía consumido totalmente por la experiencia que acaba de vivir.

El francés me señalaba repentinamente a mí y gritaba, cuando él lo hizo la gente mirada y algo comenzó a señalar también. Momentos antes di vuelta y eché un vistazo al tazón plateado, que estaba lleno de los genitales de los tres eunucos. Las pasadas bolas del ultimo muchacho parecían haber acabado de llenar el tazón, y todavía temblaban casi pulsaban como si aun vivieran. La erección recién separada del chico aun estaba dura; dura como una roca y el grande glande púrpura de su pene aun crispaba los restos del primer tiro. Es un recuerdo muy intenso que nunca he podido olvidar.

¡Repentinamente, oí alguien gritador ingles de S.A. faggot .....!!!!! Reaccione rápido; de la muchedumbre alguien me acusaba. Me acorde del tazón plata y la lámina rebanadora, de penes y los escrotos que pulsaban y los disparos de semen. Mientras aun sentía mi erección en mis pantalones y a mi glande de mi frotarse con la tela . Entonces miraba sobre mi hombro, detrás la muchedumbre, y era entonces que vi que me perseguían. Entonces huí como el viento. Siempre recuerdo a los muchachos y sus bolas pero sobretodo, siempre recuerdo a la guillotina.



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